La mayoría de nuestras viviendas tienen una apariencia agradable a los ojos, llenando de satisfacción y orgullo el corazón de sus moradores, patios con hermosas flores, fuentes ornamentales costosas y pintadas observando las combinaciones adecuadas que resalten la fachada, la puerta principal, haaa ni se diga, esta tiene que ser majestuosa despampanante llamativa, nuestra casa tiene que hablar de lo que son sus moradores, finos cultos conocedores del estilo. dije: estilo? perdón!
Todo lejos de la realidad existencias diaria de nuestra vida personal y privada, lamentable por demás. Existe un abismo entre las apariencias y las realidades que gobiernan el entorno inmediato de nuestro hogar. Detrás de ese glamour la fachada, la puerta encierra unas situaciones de familias espeluznantes de película de terror suspenso e intrigas, maltrato, abuso físico y verbal síntomas de peligrosidad que afectan la estabilidad familiar en el hogar.
Familias que por años uno de sus miembros ha sido sometido al maltrato y la denigración personal, pero el temor a no poder seguir adelante, como le ha hecho creer su agresor, soportan humillaciones y en algunos casos tortura incluso la muerte. Muchos a tiempo buscan ayuda profesional con el fin de salvar sus matrimonios otros llegan al punto de no regreso o radican los recursos legales existentes en busca de protección.
Los casos de violencia domesticas no son sencillos por las creencias y versiones de los involucrados, tratar de resolverlo sin escuchar los detalles de todas las partes terminaras dentro de un pote de chef boyardee donde no encontraras la salida. Si le añadimos a esto en sus excepciones claro esta, que algunas ordenes de protección son expedidas injustamente contra el supuesto agresor bajo testimonio falso, malintencionado con el fin particular de solo denigrar al otro e inventan unas historias que los fiscales y jueces por temor a la presión que ejerce la opinión publica expiden ordenes y dictaminan determinaciones en detrimento del supuesto violador de la ley de violencia domestica.
Los hogares de los policías no son la excepción ni son vulnerables a estas conductas reprochables, peor aun, se les aplica con mayor severidad independientemente que sea la víctima o el victimario. Si un individuo particular en su carácter de ciudadano solicita la protección del estado a la cual tiene derecho, pero por ser su rol dentro de la sociedad de policía aunque es la víctima se le desarma y se le somete a un proceso de investigación, lo someten a evaluaciones sicológicas periódicas y lo despojan de su arma de reglamento por periodos largos de tiempo que pueden durar hasta un año.
Actualmente existen muchos policías estatales y municipales alrededor del mundo desarmados por situaciones relacionadas a ordenes de protección por violencia domestica, no son los primeros ni los últimos que enfrenten estas situaciones de índole familiar.
En la Policía municipal de Carolina hay un sinnúmero de compañeros y compañeras desarmados por ordenes de protección de la Ley 54 del año 1989 de Violencia Domestica, todos pasan por un proceso donde un sicólogo los evalúa hasta que este luego de un periodo prolongado de tiempo les da de alta y se reintegran a sus funciones normales.
Unos días atrás un Sargento de la Municipal de Carolina fue desarmado por una presunta violación a la Ley de violencia domestica ex-perte Orden de protección, este sargento alegadamente fue desarmado hasta el día de la vista, no fue enviado a evaluación sicológica periódicas y mucho menos fue referido su caso a investigación a la oficina del D.A.I . y al día de hoy ya esta armado.
Me pregunto? los sargentos tienen otras consideraciones o tratos diferentes a los de un policía o es que hay diferentes varas de medir. Existen niños con suerte que no importa lo que hagan no se les somete al proceso que debe enfrentar un policía en igual circunstancias.
Quien puede confiar en la igualdad y la justicia que la agencia debe proteger para que nadie remotamente crea que solo algunos merecen el proceso necesario dependiendo del lado o el puesto que ocupe.
Ya esto apesta hiede a podrido con que cara miramos a los que aun hoy están desarmados por las mismas circunstancias que este sargento con suerte y nos preguntan cuestionan que pasa? que pasa? no es justo lo que esta pasando.
Seguro! no quisiera que ninguno este pasando por estas situaciones, ni los policías, ni el sargento, pero si los policías son sometidos al rigor del proceso y ellos lo entienden que el sargento igual entienda y enfrente los procesos.






